7 formas en que la ansiedad puede estar devorando lentamente tu vida

Es natural sentirse ansioso

Es muy probable que todos hayamos experimentado sentimientos de ansiedad en respuesta a amenazas reales o percibidas en un momento u otro. Para la mayoría de las personas, estos sentimientos son normales, ya que el cerebro está programado para advertirnos de los peligros, los cambios y lo desconocido..

De hecho, en muchas situaciones, experimentar un cierto nivel de ansiedad

y estrés puede ayudar a mejorar el rendimiento en tareas específicas. Por ejemplo, una persona puede experimentar un mayor nivel de ansiedad los días previos a un evento público y eso es una reacción completamente normal.

Los psicólogos creen que la ansiedad es la respuesta natural del cuerpo al estrés y que este estrés desencadena un mecanismo en el cerebro que acentúa su rendimiento. Así que un poco de ansiedad de vez en cuando está bien y puede ser la forma en que tu cuerpo se prepara para un cambio inminente.

Dicho esto, no todos los sentimientos de ansiedad son normales

Para algunos, estos sentimientos pueden ser absorbentes, impidiendo la capacidad del individuo para disfrutar de la vida como le gustaría.  Para algunos, la ansiedad puede hacer que los acontecimientos cotidianos se conviertan en situaciones de vida o muerte. Puede convertirse en un trastorno y eso no es bueno. Afortunadamente, en la mayoría de los casos, siempre hay una salida y uno de los primeros pasos para encontrar esa salida es indagar de manera profunda en nuestra mente y escuchar lo que puede estar tratando de decirnos.

Se trata de aceptar tu ansiedad, abrazarla y comprenderla también

No hay que avergonzarse de estar ansioso. Quisiéramos no haber no haber dicho esta obviedad (porque es evidente y, en principio, no debería ser necesario reafirmarlo). Pero, lamentablemente, debido a la manera en que este sentimiento puede ser trivializado y/o estigmatizado, es importante hacer saber a todos los que experimentan ansiedad que no están solos y que al aceptarla también la estarán superando. Del mismo modo, es importante hacer saber a los demás que no deben subestimar el dolor de quienes padecen trastornos de ansiedad. Y lo que es peor, que no deberían estigmatizar a los ansiosos diciendo  cosas como «estás sobreactuando» o «tienes un trastorno obsesivo-compulsivo», cuando no saben lo que está transitando el afectado.

Esta charla es un intento de arrojar algo de luz sobre el tan relevante tema. Hemos sido breves y concisos porque no queremos sobrecargarte de información, lo que queremos facilitarte el acceso a este amplio tema, un libro a la vez.

Con esta charla, intentamos mostrarte cómo la ansiedad puede estarse está apoderando de tu vida sin que se des cuenta. Te mostramos el espejo, pero también te mostramos cómo convertirte en la mejor versión de ti mismo porque creemos que es algo que estás destinado a hacer.

En esta charla, hablamos de 7 formas en las que la ansiedad puede estar consumiendo lentamente tu vida. Hablamos de:

  • Pensamientos excesivos y obsesivos
  • La falta de seguridad en uno mismo y el miedo a ser juzgado
  • Fobias y traumas
  • Ansiedad en el trabajo
  • Ansiedad social
  • Trastornos de la alimentación
  • Insomnio
  • Encontrar el camino hacia la solución

En este sentido, te damos la más cordial bienvenida a nuestro libro titulado ‘7 maneras en que la ansiedad puede estar consumiendo lentamente tu vida’. Hemos tenido una experiencia enriquecedora al elaborar este significativo libro y esperamos que te sientas beneficiado por él.

Pensamiento excesivo y pensamientos obsesivos

¿Cuándo fue la última vez que tuviste un pensamiento pasajero, algo intrusivo que parecía surgir de la nada, desde fuera de tu ámbito de pensamientos colectivos?

Si eres como la mayoría de la gente, la respuesta podría estar más cerca de lo que de lo que inicialmente pensaste.

Ahora bien, todos nos enredamos entre pensamientos fugaces y excesivos, y eso se convierte en la nueva normalidad (a menos que te entrenes conscientemente para pensar menos y abandonar los pensamientos). Verás, de vez en cuando (más de lo que nos gustaría creer en realidad), todos tenemos pensamientos pasajeros que pueden parecer fuera de nuestro control.

Cuando empiezan a consumirnos, pueden suponer un problema crónico. Porque el exceso de pensamientos activa las mismas partes del cerebro que participan en el miedo y la ansiedad, los psicólogos creen que las personas con un historial de trastornos de ansiedad son más vulnerables a este estado mental.

Cómo responde nuestro cerebro a la ansiedad

Nuestros pensamientos pueden manifestarse como reacciones físicas en nuestro cuerpo.

Nuestro cuerpo, en respuesta a la reacción de huida o lucha, desencadena hormonas del estrés en el torrente sanguíneo en el momento en que es sometido a cualquier tipo de agitación. Estas hormonas del estrés, si no se ponen en reposo rápidamente, pueden manifestarse en respuestas tales como: aceleración de los latidos del corazón, dolores de cabeza, náuseas, sudoración, tensión muscular, tartamudeo y temblores. Peor aún, con el tiempo y debido a la negligencia, también pueden debilitar el sistema inmunitario y dejarnos vulnerables a una serie de dolencias.

Para algunos, los pensamientos intrusivos pueden ser algo cotidiano, convirtiéndose en el desencadenante de periodos de pánico y ansiedad intensa. También pueden ser el resultado de la propia ansiedad y pueden añadir una capa de miedo y estrés a lo que la persona ya está experimentando. Estos tipos de pensamientos intrusivos pueden ser abrumadores, obligando a la persona que los posee a obsesionarse con ellos. Por ejemplo, tienes una tarea delante de ti. Es simple y sencilla. Es probable que incluso la hayas hecho antes. Pero los pensamientos en tu cabeza pueden sobrecargarte con un sinfín de información y posibilidades, la mayoría de las cuales podrían ser innecesarias y no deseadas. «¿Y si surge algo desconocido?, ¿Qué podría ser?, ¿seré capaz de manejarlo?, ¿Y si no puedo?, de yo fracasar ¿Me juzgarán?, ¿Y si me da un ataque de pánico cuando esté haciendo esta tarea?»

Estos pensamientos son muy reales y ponen a la persona que los experimenta en un frenesí, que a veces incluso le obliga a renunciar a la tarea.

Pensamientos negativos y no deseados

A veces, estos pensamientos pueden parecer ajenos a nuestro carácter también. El contenido puede parecer desconocido, improbable, extraño e incluso hostil. Y como parecen tan radicales en naturaleza, pueden perseguirnos una y otra vez, desencadenando sentimientos de culpa, asco, angustia, desesperación e impotencia.

Si experimentar estos pensamientos no es lo suficientemente estresante, la persona puede vivir constantemente con el temor de padecerlos. Esta combinación letal de culpa y miedo puede hacer que la persona se sienta menos digna, obligándola a ser retraída y a mantener en secreto su condición.

Cuanto más se intenta evitarlos, más fuertes vuelven, cuanto más se intente razonar con ellos, más vehementes se vuelven. Puede parecer un círculo vicioso sin salida, pero

Claro que la hay,  y no una; sino varias puertas a un espacio mental más tranquilo y pacífico.

He aquí algunas formas eficaces de ayudar a silenciar esos pensamientos:

Acepta que estos pensamientos son espontáneos, pueden ir y venir a su antojo

  • No los evites.
  • Recuérdate a ti mismo que son pensamientos intrusivos y sin importancia
  • No te definen ni te convierten.
  • Cree en que este tiempo también pasará. 
  • Date tiempo.
  • Espera que los pensamientos vuelvan a aparecer.
  • Recuérdate que estás por encima de ellos y que puedes enfrentarlos.
  • Continúa con tus tareas, céntrate en hacerlas bien.
  • Sé consciente de la ansiedad, pero no te comprometas con ella.
  • Las tareas pueden ayudarte a conseguirlo.

Falta de autoestima y Miedo al rechazo

No hay nada más incómodo que no sentirse en tu propia piel, fuera de sincronía con las estructuras que funcionan contigo. En algún lugar del fondo de tu corazón, sabes que no necesitas sentirte así, que no deberías, sin embargo; a pesar de todo, lo haces.

«Me siento mal del estómago todo el tiempo y paso mucho tiempo llorando, escondiéndome. A veces siento que se me aprieta el pecho. Se me altera la respiración y también me da náuseas. La ansiedad siempre está ahí. Los ataques de pánico van y vienen. Y cuando lo hacen, me siento mareado y con vértigo. Me duelen los músculos, mi mente se disocia de todos los estímulos físicos positivos que podría estar experimentando.

Siento el dolor y es muy real. Pero mi mente está adormecida y no tengo control sobre mi dolor físico. Cuando todo termina, me siento agotado y avergonzado. Sé que he pasado por algo, pero no puedo asegurarlo porque no lo recuerdo todo. ¿Lo he hecho  muy evidente? ¿Qué pensará la gente de mí? No tengo remedio». Por muy elaborada que sea la gama de expresiones, ni siquiera rozan la superficie del trauma y la agitación emocional de una persona que experimenta ansiedad. Por lo tanto, no es de extrañar que las personas que padecen el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) experimenten niveles elevados de baja autoestima. El hecho de que a menudo se vean dominados por sus pensamientos y emociones los hace más vulnerables a ella.

La autoestima y el miedo al rechazo

Lamentablemente, por mucho que queramos negarlo, vivimos en un mundo, en el que la gente cree sólo lo que quiere creer, en contraposición a lo que podría ser la verdad. A la gente le gusta percibir, juzgar y catalogar a los demás rápidamente, sobre todo basándose en sus primeras experiencias y en las llamadas «sensaciones viscerales». Por eso, si impresionas a la gente en los primeros minutos de interacción, te juzgan como relevante y, por tanto, digno de su compañía, y si no lo haces; te tachan de irrelevante y poco importante.

Una vez más, por mucho que queramos negarlo, como sociedad o sin saberlo, respaldamos esta cultura.Todos queremos sentirnos incluidos, queremos ser amados, apreciados y aceptados. En lugar de buscar las cualidades en nuestro interior, las buscamos en la sociedad. Estos sentimientos pueden verse magnificados por personas que tienen problemas de ansiedad.

Sentirse confiado y seguro de poder expresar sus pensamientos y actuar a voluntad puede ser difícil para cualquiera, más aún para las personas que luchan con problemas de ansiedad. Debido a que el cerebro está atrapado en modo de respuesta al estrés. Las personas con ansiedad pueden sentirse abrumadas e incómodas por el mero esfuerzo de intentar mostrarse como son realmente.

Esto puede catapultar sus niveles de estrés y aumentar su falta de autoestima y seguridad. Debido a todo lo que sucede dentro y que les rodea, pueden sentirse obligados a replegarse en un caparazón. Ellos se disocian de todo el parloteo y el ruido para silenciar el caos interior.

Si estás experimentando estos sentimientos, queremos que sepas que no estás solo. Afortunadamente, hay una forma de salir de esta situación.

“La clave es establecer una fuerte comunicación con uno mismo y luego con el mundo exterior”

«Los nervios y las mariposas están bien: son una señal física de que de que estás mentalmente preparado y ansioso. Hay que conseguir que las mariposas vuelen en armonía, ése es el truco»- Steve Bull

  • Habla contigo mismo. Reflexiona sobre todo lo que estás viviendo. ¿Por qué piensas, sientes y experimentas todo lo que haces? ¿Hay alguna lección que te estás perdiendo? Escribe tus emociones en un diario. Trabaja en las respuestas.
  • Enfréntate a tus demonios internos, a la narrativa no escuchada desde una perspectiva externa. ¿Qué te dice? ¿Hay algo que puedas hacer para abordarlo? ¿Cómo quieres verte a ti mismo dentro de cinco años?
  • ¿Qué te impide conseguirlo? Trabaja en ello.
  • Utiliza afirmaciones verbales para recordarte lo maravilloso que eres.
  • Establece comunicación con el mundo exterior, con tus seres queridos al principio, te irá bien con su apoyo. Crea un ambiente de amor.
  • Habla con las personas que estén cerca de ti y cuéntales lo que estás atravesando. Busca ayuda y asistencia cuando te sientas mal.
  • Exprésate libremente sin preocuparte de que te juzguen o ser ridiculizado. Hay mucha gente que quiere comprenderte y ayudarte. Sólo tienes que pedir ayuda y dejarlos entrar.
  • Recompénsate felicitándote por tu trayectoria. Estás más cerca de ser la mejor versión de ti mismo.

Fobias y traumas

Imagínate estas situaciones tan vívidamente como puedas, mientras hablamos. Tómate tu tiempo y no te precipites en ellas. También puedes hacerlas en diferentes momentos y anotar tus experiencias con cada situación manifestada.

Situación 1: Estás a punto de subir al escenario y pronunciar tu primer discurso público ante una audiencia de 500 personas. Sabías que esto iba a suceder y te has estado preparando durante más de una semana. Lo tienes. ¿No es así?

Situación 2: Estás teniendo una conversación con amigos, lo normal. Estás tomando tu café y disfrutando de tu tiempo con ellos, de repente; alguien toca un tema que es delicado para ti. Te trae recuerdos del pasado, recuerdos que no quieres volver a ver y que has ocultado a los demás. Espera, creías que los habías superado. ¿No es así?

Situación 3: Estás tomando el ascensor hasta el piso 22 de este edificio de cristal de gran altura, el ascensor es muy elegante, está hecho de cristal y te permite ver todo lo que hay alrededor y debajo de ti, sólo que no quieres mirar.

Comprueba tus palmas. ¿Están sudadas? ¿Te ha latido fuertemente el corazón durante alguna de las situaciones? ¿Y tu respiración? ¿Es más rápida que antes de la visualización?

La mayoría de nosotros nos ponemos ansiosos cuando nos vemos obligados a enfrentarnos a situaciones que están fuera de nuestra zona de confort. Ahora bien, estas situaciones pueden ser cualquier cosa, desde las que hemos enumerado anteriormente hasta algo que puede ser más personal y sólo conocido por ti. Pero la mayoría de nosotros somos vulnerables a los desencadenantes que nos traen pensamientos no deseados; incluyendo miedos, traumas y fobias.

Estos recuerdos pueden traer a la memoria emociones reprimidas durante mucho tiempo. Pueden consumirte sin una razón lógica. Estos desencadenantes son suficientes para que la ansiedad aparezca.

Si algo tan simple como una conversación o una rutina diaria puede llenar el tanque de la ansiedad en ti, entonces no debe ser ignorado. Si la ansiedad se está apoderando de tu vida, entonces la única manera de empezar a sanar es dar la vuelta y enfrentarte a tus demonios.

Antes de que empieces a buscar tratamientos (y no pretendemos socavar el efecto de los medicamentos sobre la ansiedad), tómate un momento para hacer una pausa y mirar la situación que está causando la ansiedad. ¿Es un miedo, un trauma o una fobia que no sabías que tenías o que has dejado sin tratar durante mucho tiempo?

La ansiedad no existe como un síntoma aislado

Aunque es tentador pensar en ella de esta manera y tratar de distanciarla. Siempre hay un panorama más amplio, varios quizás, y todos están conectados.

Tómate el tiempo para reflexionar sobre los temas que están alrededor y dentro de tu mente subconsciente.

Indaga en cada uno y ve lo que sale de ellos. Puede que al hacer eso, logres desentrañar una serie de emociones y recuerdos reprimidos que, en última instancia, podrían conducirte a la paz que has estado deseando.

Vuelve a visitar y visualizar las mismas situaciones que actúan como desencadenantes.

Obsérvate a ti mismo y a tus reacciones ante la situación. Haz que, sea cual sea el miedo, esta vez no ocurra como ha venido sucediendo. Piensa en esto como una oportunidad para reescribir esas situaciones para darles el final que te gustaría que tuvieran. Tu ansiedad tiene voz, escúchala.

Ansiedad en el trabajo

Demasiado, demasiado pronto

La ansiedad y el estrés van de la mano y pueden tener un impacto en la vida de una persona. Según una revista reciente, el trastorno de pánico es el resultado de la ansiedad y el estrés, se caracteriza por la aparición de repetidos ataques de pánico.

La sensación de intenso terror y miedo que surge con los desencadenantes (y normalmente de forma inesperada) hace que la persona pase por síntomas similares a los de un ataque cardíaco, que su cuerpo no vio venir y no está preparado para ello. Estas experiencias son muy reales para la persona que las experimenta y pueden ocurrir en cualquier lugar y en cualquier momento.

El lugar de trabajo no es una excepción

Muchos de nosotros debemos admitir que el entorno laboral actual es extremadamente competitivo, obliga a las personas a rendir bajo un constante juicio y estrés. En un mundo donde el tiempo es dinero, cada segundo cuenta, lo que se traduce en una presión extrema, en horas extras y en el miedo a quedar siempre relegado por alguien mejor.

Esta presión por estar a la altura de las expectativas, además de las responsabilidades financieras que conlleva puede obligar a un individuo a trabajar más allá de sus límites, hasta el punto de llegar al colapso.

Los plazos están tan cerca unos de otros que no se puede dar un respiro a la persona para estructurar sus pensamientos. La competencia es tan alta que los individuos están dispuestos a arriesgar su bienestar mental y físico para conservar su trabajo, pagar sus facturas y mantener el nivel de vida aceptado por la sociedad.

Aunque esto se ha convertido en la nueva normalidad de nuestro estilo de vida, a veces las cosas se nos pueden ir de las manos, y cuando eso sucede; el sentimiento se apodera de ti y empieza a interferir con tu capacidad para realizar tu trabajo o gestionar tu vida personal, todos éstos factores empiezan a pasar factura, tu salud física y mental se deteriora y las cosas empiezan a estar fuera de control.

El elemento clave de la psicoterapia de la ansiedad, el estrés y el trastorno de pánico (que pueden entrelazarse) es la exposición a los desencadenantes temidos. Entonces, en lugar de evitar el estímulo o situación, los psicólogos sugieren que te enfrentes a ellos. Ellos creen que aprender a no evitar es crucial y, en la mayoría de los casos, el primer paso para la curación y el tratamiento.

Primero, acepte la ansiedad. A continuación, identifique sus patrones.

Lo que puede empezar como un pensamiento sobre algo completamente benigno, un correo electrónico enviado, una conversación, un evento próximo, una preocupación menor, puede desencadenar en respuestas inesperadas y hostiles. La ansiedad puede decirte: «no puedes hacer esto, abandona, has fracasado», y martillear esos sentimientos repetidamente con una intensidad que te hace creer y convertirte en el pensamiento.

Tu mente percibe un desencadenante y su respuesta de lucha o huida la obliga a ir a toda marcha. Piensa que está tratando de ayudarte a sobrevivir y no se da cuenta de que no está siendo útil.

Cómo afrontar la ansiedad en el trabajo

Aunque la ansiedad puede producirse en cualquier lugar y en cualquier momento, es más propenso en el trabajo, simplemente por los altos niveles de competencia y presión que conlleva. Afortunadamente, hay una manera de darle la vuelta a las cosas.

Hazle saber a tu mente que lo tienes. Prueba con las afirmaciones verbales.

Las confirmaciones verbales, también conocidas como afirmaciones, son palabras que usas voluntariamente, es decir, que piensas, hablas y crees para para dar forma a la realidad que buscas.

tu mente recurre constantemente a las palabras de poder para reafirmar todo lo que planea practicar. De hecho, probablemente haya varias de estas «palabras de poder» corriendo por tu cabeza, justo mientras hablamos. Utiliza afirmaciones absolutamente positivas para dar vida a todos tus sueños y aspiraciones. Utiliza afirmaciones como:

  • Me quiero a mí mismo y estoy tranquilo con mi mente.
  • Puedo y voy a superar este problema rápidamente.
  • Creo que puedo conseguirlo.
  • Puedo hacerlo.
  • Soy bueno en lo que hago.

Trabajar en la creación de un equilibrio entre el trabajo y la vida privada

Tómate un tiempo libre en el trabajo para hacer hueco a las cosas que te gustan; pasar tiempo con tus seres queridos, practicar tu deporte favorito. Dedica tiempo a hacer las cosas que te gustan con las personas que quieres durante tu tiempo libre y los fines de semana. Te sorprenderá gratamente lo rejuvenecido que te sentirás.

La ansiedad social

Uno de los efectos más perjudiciales de la ansiedad es su capacidad para aislarte, desencadenando sentimientos que te hacen sentir temeroso e indigno de la compañía. Las personas con ansiedad social pueden notar cómo su ansiedad aumenta durante las interacciones sociales, incluso durante momentos que son agradables y positivos. Peor aún, llegan asentirse inmovilizados e impotentes ante sus sentimientos, sufren en silencio y evitan las situaciones que les ponen en contacto con personas.

La ansiedad social (o fobia social, como a veces se denomina) es más que ser torpe o tímido. Es un tipo de fobia compleja que puede afectar a la confianza de la persona, a su estabilidad mental, a su estilo de vida, al bienestar emocional y las relaciones, por no decir otra cosa. Los síntomas pueden ser sutiles, pero pueden detectarse con el tiempo y mediante la observación.

Las personas que padecen un trastorno de ansiedad social (TAS) suelen experimentar un mayor malestar emocional en presencia de personas,  independientemente de que sean extraños o seres queridos. Pueden ponerse especialmente ansiosos y estresados mientras:

  • Se les presenta a otras personas
  • Entablan una conversación, son criticados o juzgados
  • Conducen la conversación
  • Son evaluados
  • Conocen a personas de rango
  • Se encuentran con extraños
  • Entablan relaciones románticas

Esta lista no está totalmente completa, pero toca las más comunes y obvias. Si te encuentras reservado y ansioso en reuniones sociales (hablar delante de un grupo, interactuar con gente nueva, entablar una conversación, comer en público) y si descubre que sus niveles de ansiedad aumentan ante el mera idea de estas situaciones, entonces puede estar sufriendo ansiedad social.

Afortunadamente, a pesar de su complejidad, la ansiedad social es un trastorno que se puede superar. Al hacer cambios en el estilo de vida, puede, con tiempo; aprender a controlar la ansiedad. También puede aprender a abordar los acontecimientos sociales con confianza y dejar que cualquier defecto percibido pase sin prejuicios ni juicios.

La terapia cognitiva-conductual y su papel en el SAD

Los terapeutas cognitiva-conductuales (TCC) están ahora en posición de ofrecer un enfoque libre de drogas para tratar estos problemas. Actualmente hay suficientes pruebas de que la TCC es un remedio fiable y eficaz para tratar los problemas de ansiedad y salud mental. La terapia te permite abordar de manera minuciosa, el estudio de sus reacciones. Se centra en abordar la raíz del problema sin filtros. No sólo te permite llegar al origen de tu ansiedad, sino que también te ayuda a mantenerla alejada.

He aquí algunas formas de superar la ansiedad social:

  • Acércate gradualmente a situaciones sociales que desafíen tu ansiedad y practica la permanencia en estos entornos durante el mayor tiempo posible. Esto te permitirá darte cuenta de que tus miedos son el resultado de tu mente, y nada más. Una vez que permanezcas en estas situaciones y te des cuenta de que no pasará nada malo, tu ansiedad se irá calmando poco a poco.
    Practica las cosas que pueden desafiar tu ansiedad. Una vez que te des cuenta de que no va a salir nada mal, esfuérzate por ponerte repetidamente en estas situaciones.

Con el tiempo y la práctica, empezarás a superar tus miedos y serás capaz de trabajar desde un espacio más tranquilo.

  • Haz una pausa y reflexiona sobre tu viaje de vez en cuando. Haz una pausa y recompénsate por los maravillosos progresos que has hecho.
  • Las personas ansiosas tienden a ser sus mayores críticos. También tienden a analizar el antes y el después de cada situación, lo que aumenta su ansiedad. Sustituya estos rasgos por hábitos de autoafirmación como premiar y felicitar. Cuanto más te hables a ti mismo y te digas que lo estás haciendo bien, más cómodo te sentirás contigo mismo.
  • Practica la socialización. Acércate a tus seres queridos. Hazles saber de tus preocupaciones y apóyate en ellos. La socialización ha tenido una relación directa con la reducción de los índices de ansiedad y la depresión, por lo que puede hacerte mucho bien.

Trastorno alimenticio

Es común que las personas generalicen el, o los factores que contribuyen que llevan a una persona a desarrollar un trastorno alimenticio. Su razonamiento suele ser malinterpretado y unidimensional. Muchas personas dicen que los trastornos alimenticios son el resultado de querer perseguir el llamado » cuerpo ideal» o de talla cero.

Si bien esto puede ser un factor que contribuye y debe ser abordado por sus implicaciones perjudiciales, no es el único.

Estos trastornos pueden tener muchas causas. Al igual que cualquier otro problema de salud mental, puede desarrollarse debido a una gama de factores biológicos y sociales. Según la Asociación Nacional de Trastornos Alimenticios, éstos pueden desarrollarse a través de una combinación de disposición genética, tipos de personalidad y factores mediáticos.

Las investigaciones indican que algunas personas nacen con un mayor riesgo de desarrollar un trastorno alimentario a una edad avanzada de su vida. Ahora bien, cuando esta vulnerabilidad predispuesta se combina con factores mediáticos, como la ansiedad causada por una experiencia traumática y/o un entorno social poco propicio, un  individuo puede verse rápidamente empujado a un estado en el que se esfuerza por tener una relación sana con la comida.

La ansiedad, baja autoestima y mala salud mental siguen siendo las principales razones por las que las personas desarrollan un trastorno alimentario. El deseo de encajar en el tipo de cuerpo ideal llega mucho más tarde.

Para el ojo inexperto, puede ser difícil saber si alguien tiene problemas con sus hábitos alimenticios.

En una sociedad que tiene una definición algo distorsionada de la salud y que no habla abiertamente de los problemas de salud mental, los hábitos alimenticios de una persona, a menudo se desestiman e también, a veces, se elogian. Por ejemplo:

  • Una persona obsesionada con el ejercicio y el recuento de calorías suele ser apreciada por su dedicación y fuerza de voluntad.
    Una persona quisquillosa con la comida es considerada como alguien que tiene un gusto más refinado.

Y así, en cierto modo, la sociedad aprecia e incluso traslada el concepto de la alimentación selectiva y el recuento de calorías. Aquí es donde nos equivocamos por completo. Los trastornos alimentarios tienen la tasa de mortalidad más alta que cualquier otra enfermedad mental. Por eso, la detección e intervención tempranas son la clave para ayudar a alguien a recuperarse y prosperar.

Estas son algunas señales de advertencia que pueden sugerir que alguien podría estar luchando contra un trastorno alimentario:

  • Te encuentras obsesionado o completamente desinteresado por la comida. Ambos extremos son igualmente perjudiciales para su salud.
  • Te adhieres a una dieta y/o un plan de ejercicios estrictos y no dejas espacio para los días de trampa.
  • Estás obsesionado con tu peso y tu talla y un mínimo cambio en él puede provocarte un ataque de ansiedad.

Aunque estos son algunos de los signos más evidentes, ciertamente no son los únicos. Si crees que tu ansiedad se está apoderando de tu vida y deseas tener una relación saludable con la comida, entonces es hora que te sientes y abordes estos problemas.

El papel de la nutrición en el control de los síntomas de Ansiedad

La incorporación de hábitos alimentarios saludables puede significar la diferencia  entre experimentar la peor de sus pesadillas y una sensación de calma. En general, los expertos sugieren:

  • Consumir comidas más pequeñas pero regulares
  • Elegir cereales integrales y carbohidratos buenos en lugar de granos procesados y carbohidratos complejos
  • Evitar el azúcar refinado o artificial, así como los alimentos enlatados o envasados
  • Consumir té de hierbas en lugar de bebidas ricas en cafeína
  • Evitar el alcohol
  • Tomar su dosis diaria de multivitaminas
  • Consumir alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, como los frutos secos semillas y pescados de agua fría
  • Consumir probióticos y alimentos fermentados
  • Mantenerse bien hidratado

El ejercicio como tratamiento contra la ansiedad

Hacer ejercicio con regularidad puede ayudar a aliviar los desencadenantes de la ansiedad. Si usted padece de ansiedad y aún no ha practicado ejercicio con regularidad, es hora de ejercicio, es hora de que considere la posibilidad de incorporar la actividad física en su rutina diaria.

El yoga en combinación de técnicas de respiración y meditación, disminuye los síntomas de la ansiedad y le permite ser consciente de sus pensamientos y sentimientos. Asimismo, el Tai Chi puede reducir el estrés y la presión sanguínea, a su vez que mejora el autoestima y el estado de ánimo. Además, los ejercicios aeróbicos generales como caminar, correr, montar en bicicleta y nadar hacen maravillas para controlar los síntomas generales de la ansiedad. Su mejor opción es encontrar una rutina que se adapte a sus intereses.

La ansiedad y sus efectos nocivos sobre el sueño

La ansiedad y los trastornos del sueño están estrechamente relacionados. Las personas con insomnio, por ejemplo, tienen un riesgo mucho mayor de sufrir ansiedad que las personas que duermen bien por la noche. Del mismo modo, en el caso de las personas que sufren ansiedad crónica, el sueño durante un periodo prolongado puede afectar a la mente y las emociones de la persona. La ansiedad está asociada a los trastornos del sueño, así como la reducción de la cantidad de sueño reparador de onda lenta que el individuo obtiene cada noche, confluyen en este malestar. Lamentablemente, esta combinación letal es más común de lo que se cree.

El 43% de los estadounidenses afirma que la ansiedad y el estrés han alterado radicalmente su relación con el sueño. Como resultado, dicen que se quedan despiertos por la noche al menos una vez al mes. Uno de los problemas más comunes para conciliar el sueño es que la gente no puede desconectar su mente.

Así que, a pesar de estar cansado y perezoso todo el día, se mente se pone a trabajar y no se detiene en el momento en que se acuesta y espera dormir. De repente, la mente hiperactiva empieza a sacar recuerdos del pasado, los desencadenantes del dolor son presionados, y lo siguiente que sabe es que su tanque de angustia está lleno hasta el borde.

Si tiene ansiedad en cualquiera de sus formas, depresión, preocupaciones financieras, ataques de pánico, traumas, fobias, agitación emocional y/o física, es muy probable que tenga problemas de sueño.

Estas son algunas señales de advertencia que pueden indicarle si su ansiedad está interfiriendo con sus patrones de sueño nocturno:

  • Tiene problemas para conciliar o mantener el sueño
  • Se siente cansado durante el día
  • Tiene molestias físicas, como dolor muscular y articular dificultades para respirar, inquietud, sudoración de las palmas de las manos, tensión pecho, y/o entumecimiento mientras intenta dormir
  • Tiene dificultad para prestar atención, se siente somnoliento, pero no puede dormir y están fácilmente irritables

Si estas situaciones le resultan familiares, le alegrará saber que existen formas de calmar su mente y conciliar el sueño.

Cree una rutina nocturna que fomente las distracciones positivas.

Centrar toda su atención en que no puede conciliar el sueño sólo  hará que el problema se vea y se sienta más grande. En su lugar, cree una rutina de pensamientos nocturnos que atraiga y distraiga tus sentidos.

Por ejemplo, cierre los ojos e imagine un bonito y cálido día en la playa, piense en el agua, las olas. Véalas, Tóquelas. ¿Puede saborear la sal de la misma?

Este tipo de imágenes pueden ayudar a trasladar su mente a un lugar de calma. Cuando la mente se calma, se vuelve feliz y reduce gradualmente su caos, eso le dejará dormir en paz.

Practique la atención plena nocturna

La ansiedad es el mecanismo de defensa de la mente ante una crisis de emergencia a corto plazo. El insomnio y la falta de sueño vienen de la mano. El estrés que siente puede provenir de la inseguridad de ser juzgado, ridiculizado o aislado aún más.

Por muy negativos que sean estos sentimientos, su mente es más que capaz de manejar la situación si la entrenas para ser consciente de sus pensamientos. Ahora bien, entendemos que esto puede no ser fácil para muchos de nosotros. Sin embargo, con el tiempo y la práctica, puede entrenar su mente para que haga lo que desea. Practicar la meditación puede ayudarle a lograr exactamente eso.

Concéntrese en su respiración

Su vida se define por las decisiones que toma. Si puede frenar el flujo de sus pensamientos y utilizar el tiempo intermedio para racionalizar sus decisiones, se dará cuenta de que no hay nada en la vida por lo que merezca la pena estresarse.

La clave está en cambiar su mente hacia un estado de «atención plena» para traerla de vuelta al presente cada vez que se le escape.

Estar atento a sus patrones de respiración le ayudará a encontrar una manera de asentar sus pensamientos y superar todo lo que pueda estarlo estresando. Como resultado, será capaz de salir de las situaciones que generan negatividad y angustia, y en consecuencia; también podrá dormir bien y en abundancia.

Conclusión

Ahora que ha comprendido las formas en que la ansiedad puede estar consumiendo lentamente su vida, le instamos a que haga los esfuerzos necesarios para incorporar los cambios. Las opciones que adopte pueden ayudarle a lograr una mayor sensación de autoestima y calma. En pocas palabras, pueden ayudarle a ser una mejor versión de si mismo.

Recuerde que siempre hay una salida para la ansiedad y cualquier sentimiento que ésta  pueda evocar. Y lo más importante, no está solo. El mundo entero está esperando para encontrarse con usted y hacerse su amigo. Todo lo que tiene que hacer es recorrer el camino.