Llorar es bueno para la salud?

«Llora bien y te sentirás mejor». Este es un adagio que el hombre escucha muchas veces durante su existencia. Por reflejo o por emoción, el llanto se produce desde el nacimiento. Pero según la edad, el sexo, la cultura y el entorno familiar, el fenómeno es diferente. Desde un punto de vista fisiológico, pero también psicológico, las lágrimas tienen muchos beneficios. Pero, ¿qué son exactamente?

  • Las lágrimas protegen el ojo
  • ¿Llorar para aliviar los dolores?
  • Señalizar la angustia y provocar la empatía
  • Llorar para bajar la tensión emocional
  • Llorar para dejarse llevar y obligarse a reflexionar

Las lágrimas protegen el ojo

Para hidratar y nutrir la córnea, las glándulas lagrimales secretan constantemente lágrimas «basales» que contienen lípidos, moco y un poco de agua. La película lagrimal que protege la córnea consta de tres capas:

  • una capa lipídica, que lubrica y evita la evaporación;
  • una capa acuosa, que nutre y protege la córnea
  • una capa mucínica, que permite el anclaje de la película lagrimal a la córnea.

Al igual que el líquido cefalorraquídeo, la composición de las lágrimas contiene principalmente sal y antisépticos como lisozimas y lactotransferrinas. Así pues, las lágrimas desempeñan un papel muy importante en la protección de la córnea y, por lo tanto, protegen contra las infecciones. Por último, por reflejo, el ojo puede producir lágrimas para evacuar un cuerpo extraño o para aliviar una irritación ligada a un gas como el que produce la cebolla tras ser cortada.

¿Llorar para aliviar el dolor?

Las lágrimas podrían contener una proteína: la «opiorfina», un analgésico y antidepresivo natural. Aislado en la saliva humana en 2010, el Instituto Pasteur sigue investigando para detectarlo en otros fluidos como las lágrimas. Según la investigadora Catherine Rougeot, responsable del laboratorio de farmacología de la regulación neuroendocrina, «la opiorfina sería tan eficaz como la morfina para inhibir el dolor agudo.

Informar de la angustia y provocar empatía

Como sostiene la psicóloga Michèle Hosseini, «el llanto es un medio de comunicación». Al principio de la vida, un bebé llora. «Es una señal de angustia, la manifestación de una infelicidad o una angustia. La madre da sentido a su llanto y proporciona el consuelo necesario para intentar hacer desaparecer el sufrimiento», analiza. «Llorar está en la frontera entre lo físico y lo psicológico. Una vez que el lenguaje permite la comunicación, la situación del llanto es diferente», dice el psicólogo.

Más adelante, el llanto puede funcionar como una señal para atraer la atención de los demás y provocar simpatía o disminuir la agresividad. «El llanto está vinculado al deseo de consuelo. Está tan fuertemente arraigado en nosotros, que uno puede preguntarse si no es un rastro del vínculo madre-hijo». Llorar puede tener un efecto beneficioso si el enfermo atrae «la comprensión de una persona afectuosa». Pero llorar delante de una persona hostil puede hacer que la persona que llora esté aún peor», añade Michèle Hosseini.

El llanto varía según la edad, el sexo y la cultura. «En la Inglaterra del siglo XIX, el ideal de control emocional en la sociedad estaba en pleno apogeo», señala el psicólogo. «También había lugares donde era bueno llorar: los funerales, por ejemplo. Allí, la manifestación de la tristeza en la sociedad ayuda a unir a un grupo.

Llorar para reducir la tensión emocional

Llorar es la expresión de una emoción tan natural como inevitable en la vida. «Las lágrimas son el resultado de un desbordamiento interior, como algo que se desborda de uno mismo», dice Michèle Hosseini. «Pueden calmar la angustia y devolver al cuerpo el equilibrio que tenía antes de las lágrimas. Pero esto no significa que el conflicto psicológico se haya resuelto», dice el psicólogo clínico. «La tensión emocional no es sólo el resultado de una emoción negativa», también puede ser consecuencia de la alegría, como en una boda o el éxito de un examen, por ejemplo.

Llorar para acceder al desahogo y obligarse a reflexionar

Para conseguir «dejarse llevar», llorar puede ser un paso necesario. «Todo lo que experimentamos deja huellas en nosotros. Para algunos son engorrosos, para otros no. Llorar para conseguir un cierto desahogo puede llevar a que cierta tristeza sea menos invasiva, a domarla y guardarla.

Así, la experiencia del llanto puede empujarle a uno a dar un paso atrás y a reflexionar, tratando de entender las razones que lo provocan. «La persona puede intentar ver si los errores que conducen a la tristeza son evitables. Llorar puede llevar a un autoexamen y ser regenerador. Se trata entonces de recuperar las fuerzas para volver a empezar sobre nuevas bases», dice Michèle Hosseini, señalando: «el que consigue cuestionar sus emociones, vivirá mejor su tristeza».

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